“Una batalla tras otra.” El título de la película que ganó el Oscar describe el clima de época del sector audiovisual. El cine argentino, como el resto de las industrias culturales, atraviesa una etapa de destrucción planificada. El drama del telón de fondo irrumpió este miércoles al sesionar nuevamente el Consejo Asesor del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA).
En la reunión se hicieron sentir dos reclamos fuertes contra la gestión del INCAA a cargo del economista Carlos Pirovano. En primer lugar se responsabilizó al gobierno y al propio titular del instituto por eliminar las fuentes de financiamiento del Fondo de Fomento. Tal decisión, se advirtió, “profundizará la crisis” que ya vive el sector.
El Fondo de Fomento Cinematográfico, se sabe, está padeciendo un vaciamiento progresivo: su desaparición será una de las derivaciones de la ‘modernización laboral’ sancionada el 27 de febrero. Dicha ley, en sus artículos 210 y 211, elimina ingresos que el INCAA recibía regularmente y que le permitían funcionar con cierta autarquía. Eran el 10% de las entradas a las salas, el 10% de videogramas y el 25% de la recaudación del ENACOM.
El segundo cuestionamiento, dirigido particularmente a Pirovano, fue el repudio a unas declaraciones realizadas por el propio titular del Insituto en el streaming “Civilización y Barbarie”, que se emite por Youtube y conduce el diputado mileísta e integrante de la Fundación Libertad Alejandro Bongiovanni.
En la entrevista se hicieron comentarios pretendidamente sarcásticos sobre la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica, la escuela de cine del INCAA. “¿Qué es? ¿Una prótesis dental?”, quiso bromear Pirovano.

Y cuando Bongiovanni planteó que las carreras de la ENERC se superponían con otras dictadas por la UBA y la Universidad Nacional de las Artes, el presidente del INCAA sostuvo que la escuela de cine, en su visión, “tiene 600 alumnos y 300 instructores”.
En la misma línea, Pirovano equiparó el funcionamiento de la Enerc, institución de enseñanza de cine muy valorada en el mundo, con algo parecido a una bolsa de empleo.
Los dichos de Pirovano no tardaron en ser cuestionados por especialistas y conocedores. Este miércoles, al sesionar el Consejo, se leyó un desagravio para el centro de enseñanza. De todos modos, la mayor parte del debate giró en torno a la denuncia sobre el “colapso” en que se encuentran el cine y el audiovisual locales.
Los participantes, en ese sentido, leyeron un documento para advertir sobre los efectos que provocará la ley 27802/26 (Reforma Laboral) en el funcionamiento de la actividad: la ley acelerará, alertaron, el desfinanciamiento de la industria argentina del cine y del audiovisual.
“La desaparición de estos recursos profundizará la crisis en la que se encuentra la realización de largometrajes, documentales y series independientes, colapsando la cadena de producción nacional y dejando al sector en la dependencia absoluta del volátil financiamiento privado o de plataformas globales que imponen fórmulas narrativas estandarizadas y relegan voces locales”, alertaron.

Foto: Consejo Asesor INCA
Asimismo, el Consejo Asesor volvió a rechazar la intención de disolver la Comisión de Asesoramiento de Exhibiciones Cinematográficas (CAEC), el organismo creado por ley (en 1984) que tiene como función recomendar para qué edad son aptas las películas.
La CAEC es un ente multidisciplinario. Está integrada por expertos en infancias, cultura y educación. Se la instauró por ley en plena recuperación democrática. Reemplazó al Ente de Calificación Cinematográfica (aquel órgano que tiempos de dictadura llegaba a ejercer la censura) en la tarea de clasificar películas.
La función de la CAEC es visualizar los films que se estrenan en salas para establecer una escala de calificación según edades. El gobierno, sin embargo, derogó a principios de año la norma que la había creado. Lo hizo mediante el decreto 50/2026 que lleva la firma de Milei y de su jefe de gabinete, el discutido Manuel Adorni. El decreto quedó vigente el último 27 de enero, tras publicarse en Boletín Oficial.
En cuanto al Consejo Asesor del INCAA, se trata del órgano de co-gobierno del ente cinematográfico: en él están representados las distintas ramas de la actividad al igual que las diversas regiones del país. El miércoles, tras un tironeo inicial con las autoridades, sus integrantes pudieron ingresar y participar de la asamblea. Se realizó en el quinto piso de la sede del INCAA, sobre la calle Lima.
De la sesión participaron todos los miembros del Consejo, que son once. Lo hicieron de modo presencial Cristina Agüero (asociación de productores), Andrea Testa (productores documentales), Horacio Roca (actores), Juan Esteban Buono (Región Centro) y Martín de Salvo (directores). Los otros seis intervinieron de manera remota, por videconferencia.
En la previa de la sesión, el Consejo había denunciado la sub-ejecución presupuestaria llevada adelante por la administración mileísta; también había rechazado las distintas resoluciones que le han ido quitando fondos a la actividad.


