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del circuito del horror al abrazo del barrio, en el juicio Pomar–Orletti


Hay vidas que el terrorismo de Estado intentó borrar, pero que el pueblo se encargó de sostener. En Lomas de Zamora, el nombre de Luis Cervera Novo no es apenas un recuerdo: es identidad, es militancia, es club, es barrio.

Mientras comienza un nuevo juicio por los crímenes cometidos en el circuito represivo que integraron «Pomar» y Automotores Orletti, su historia vuelve a ponerse en el centro. No como una mención judicial aislada, sino como una biografía que sigue latiendo en la comunidad que lo abraza.

Luis tenía 49 años cuando fue secuestrado el 20 de mayo de 1977, en Callao al 200, a la salida del local del Partido Comunista. Vivía en Lomas de Zamora. Militaba con convicción, con formación política, con una mirada del mundo atravesada por la justicia social y la organización colectiva.

No entendía la política como una consigna vacía, sino como una práctica cotidiana. Creía en el compromiso, en la construcción paciente, en la solidaridad como valor estructural de una sociedad más justa.

Fue secuestrado junto a otros compañeros. Desde entonces permanece desaparecido.

Pero la historia de Luis no se detiene en la fecha de su secuestro. Continúa en la búsqueda incansable de su compañera, Haydeé, que durante 27 años recorrió comisarías, consulados, iglesias y dependencias militares. Murió sin tener respuestas definitivas. Continúa hoy en su nieta, Mariana Cervera Novo, que asume esa herencia no como carga, sino como responsabilidad colectiva.

Para la familia, el inicio de este juicio es un momento bisagra. No es solo una instancia judicial más: es el resultado de décadas de lucha por memoria, verdad y justicia. Mariana lo expresa como un punto de inflexión en medio de un contexto que reconoce adverso, donde las políticas de derechos humanos vuelven a ser cuestionadas.

Justamente por eso, sostiene que este es el momento de no perder la esperanza ni los derechos conquistados, de custodiar cada avance como un patrimonio colectivo que no puede naturalizarse.

Novo

En su mirada, el juicio no es solo la búsqueda de justicia por el secuestro, la tortura y la desaparición de su abuelo. Es también un acto de reparación social por las 30.000 personas desaparecidas y por una sociedad que quedó fragmentada por el terrorismo de Estado.

Mariana habla de recuperar los lazos de solidaridad, los valores democráticos, la justicia social. Habla desde la emoción, desde la tristeza que atraviesa generaciones, pero también desde la esperanza y, incluso, desde el enojo que moviliza.

Confía en los abogados comprometidos, en el periodismo que no suelta estas causas, en la necesidad de que los responsables sean juzgados y condenados. Pide involucrarse, poner el cuerpo, acompañar cada audiencia para que el juicio no pierda atención ni respaldo social. Porque entiende que la memoria no se sostiene sola: necesita compromiso activo.

Esa continuidad entre la militancia de Luis y la voz de Mariana no es casual. Hay una coherencia histórica que une generaciones. La misma convicción colectiva que marcó la vida de Luis atraviesa hoy el mensaje de su nieta.

La identificación reciente de la Base Pomar permitió completar el circuito represivo SIDE–Bacacay–Orletti–Pomar, donde fueron llevados militantes comunistas secuestrados en mayo de 1977. Que hoy ese entramado sea juzgado es fruto de la persistencia de familiares y organismos de derechos humanos. Pero la justicia judicial es solo una parte. La otra la construye el territorio.

En Lomas de Zamora, Luis volvió a ocupar su lugar en el espacio público. En mayo de 2022, la esquina de Colombres y Catalina Rodríguez —donde vivió— fue señalizada dentro del programa Esquinas por la Memoria.

Allí estuvieron su familia, vecinos, organismos y representantes del distrito. Fue el barrio recuperando su nombre, devolviéndolo a la trama urbana de la que nunca debió haber sido arrancado.

Y hay otro territorio donde su identidad adquiere una dimensión profundamente popular: el fútbol.

Luis Novo y Los Andes

Novo

Luis era socio del Club Atlético Los Andes. Y eso lo definía tanto como su militancia. Los Andes, el Milrayitas, el más popular del sur, no es solo una institución deportiva: es pertenencia, es identidad de barrio. Es el Eduardo Gallardón latiendo cada fin de semana. Ser socio implicaba formar parte de esa vida social que se construye en la tribuna, en la sede, en la charla compartida.

En 2019, el colectivo de socios e hinchas “Los Andes tiene memoria” impulsó una acción concreta para reivindicar a las víctimas del terrorismo de Estado vinculadas al club. En una de las paredes del estadio quedaron pintados los rostros de los socios desaparecidos. Entre ellos, el de Luis Cervera Novo. No como símbolo abstracto, sino como integrante real de la familia Milrayitas.

En marzo de 2022, el club volvió a homenajear a sus socios desaparecidos, reafirmando su compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia. El nombre de Luis fue pronunciado en su casa futbolera. Porque el Milrayitas entendió que su historia también está hecha de las historias de sus socios. Y que el fútbol, cuando asume su dimensión popular, puede ser también un espacio de memoria activa.

Así, la figura de Luis se proyecta en múltiples planos: el militante del Partido Comunista, el vecino de Lomas, el socio del club más popular del sur, el abuelo cuya ausencia marcó generaciones. Y en todos esos planos hay una misma raíz: la convicción de que la vida colectiva vale la pena.

En ese marco de memoria activa y persistencia colectiva, hoy se realizó la primera audiencia del juicio oral y público por los crímenes cometidos en el circuito represivo que integraron Pomar y Automotores Orletti. El debate comenzó ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1, que tiene a su cargo este nuevo tramo de juzgamiento por delitos de lesa humanidad.

En esta etapa se juzga a cuatro ex agentes de inteligencia: César Estanislao Albarracín, ex agente civil de inteligencia del Ejército; Rubén Héctor Escobar, ex integrante de la Secretaría de Inteligencia del Estado; Patricio Miguel Finnen, ex agente de la SIDE; y Julio César Casanova Ferro, vinculado a la estructura de inteligencia.

La apertura del nuevo juicio

Luis Cervera Novo: del circuito del horror al abrazo del barrio, en el juicio Pomar–Orletti

Durante la jornada se formalizó la apertura del debate. La fiscalía dio lectura al requerimiento de elevación a juicio y expuso el encuadre general de los hechos investigados: privaciones ilegales de la libertad y tormentos en 88 casos, además de dos hechos vinculados a la sustracción y ocultamiento de menores de diez años.

También se detalló el funcionamiento del engranaje represivo que articuló dependencias de inteligencia y centros clandestinos, reconstruyendo el recorrido SIDE–Bacacay–Orletti–Pomar por donde fueron trasladadas las víctimas.

El Ministerio Público Fiscal está representado por el fiscal general Pablo Ouviña y el auxiliar fiscal Santiago Ghiglione, quienes sostienen la acusación en esta etapa.

La audiencia tuvo carácter inicial y organizativo. Los imputados estuvieron presentes y no realizaron declaraciones en esta primera jornada. No hubo todavía testimonios ni producción de prueba, ya que el debate recién comienza.

El tribunal fijó el cronograma y estableció que la próxima audiencia se realizará en los próximos días, cuando comenzará formalmente la etapa probatoria con la incorporación de pruebas y los primeros testimonios.

El juicio vuelve a poner en el centro el funcionamiento de Automotores Orletti como engranaje del terrorismo de Estado y su articulación con la represión coordinada en el marco del Plan Cóndor.

Mariana lo dice con claridad: cada acto de justicia no es solo por su abuelo, sino por las 30.000 personas desaparecidas y por el proyecto de país que aún hoy se intenta recuperar. Hay emoción, hay dolor, hay esperanza. Hay también la firme decisión de no soltar.

Luis Cervera Novo no es solo una víctima del terrorismo de Estado. Es una vida que sigue presente en la esquina señalizada, en la pared del estadio, sobre la calle Portela. En la voz de su nieta, en cada acto del 24 de marzo, en cada hincha que entiende que el Milrayitas también abraza la memoria.

Porque mientras haya comunidad organizada, mientras el barrio lo nombre y mientras la justicia avance, Luis seguirá estando. Y en Lomas, en el sur, en la tribuna del Milrayitas, los nuestros no se olvidan.



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