Después de que el Partido Justicialista (PJ) nacional y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, emitieran sendos comunicados repudiando la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la detención del presidente Nicolás Madura, un intendente peronista del conurbano salió a celebrar “la exitosa operación que abre las puestas a la libertad, la democracia y la paz” en el país caribeño.
En rigor, semejante contraste no es otra cosa que la desorientación que experimenta el peronismo en los últimos tiempos, sin un liderazgo claro, con cuestiones ideológicas a resolver y con una interna que trasciende las fronteras locales. ¿Es la misma fuerza la de provincia de Buenos Aires que la de Córdoba o Formosa? Están bajo idéntico signo, pero poco tienen que ver entre sí.
“La Provincia de Buenos Aires condena el accionar militar de Estados Unidos en Venezuela. Este hecho constituye una grave violación de los principios elementales del Derecho Internacional, altera la estabilidad regional y sienta un peligroso precedente”, posteó el gobernador Kicillof, con un especial énfasis en la defensa de “los principios de defensa de la paz, de no intervención y defensa de la soberanía deben estar por encima de la conveniencia económica”.
El PJ, en tanto, también repudió y condenó “los bombardeos de Estados Unidos en Venezuela, que constituyen una amenaza para toda la región y violan la Carta de Naciones Unidas”. “Reafirmamos los principios de no intervención, el rechazo al uso de la fuerza y la solución pacífica de los conflictos. América Latina es territorio de paz y soberanía”, fue el mensaje partidario en redes.
Sin embargo, quien se mostró absolutamente a favor de la intervención norteamericana en el país caribeño fue Gastón Granados, intendente de Ezeiza. “Celebro la exitosa operación que abre las puertas a la libertad, la democracia y la paz en Venezuela. Deseo que pronto el pueblo venezolano encuentre su merecido destino”, se expresó en X con un ícono de dedos en V reivindicando su pertenencia al peronismo.


