En el marco del asedio constante del gobierno de Donald Trump, que está impidiendo el suministro de petróleo a Cuba desde cualquier país, el presidente Miguel Díaz-Canel denunció este jueves el impacto “cruel y deliberado” del bloqueo económico contra la isla, que ya supera las seis décadas de vigencia. No obstante, el mandatario volvió a expresar su disposición a entablar un diálogo con Estados Unidos, “siempre que sea sin presiones y respetando su soberanía y autodeterminación”.
“Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos, a un diálogo sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar. ¿Con qué condiciones? Sin presiones, bajo presiones no se puede dialogar”, afirmó Díaz-Canel en declaraciones a la prensa.
En ese sentido, reiteró que cualquier conversación entre Cuba y Estados Unidos debe darse en un marco de igualdad y de “respeto” a la soberanía, la independencia y la autodeterminación de las naciones, y sin abordar cuestiones que puedan interpretarse como una “injerencia” en los asuntos internos de la isla.
🇨🇺| Presidente @DiazCanelB:#Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos. Sin presiones, sin precondicionamiento, en una posición de iguales, en una posición de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia y a nuestra determinación.
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— Presidencia Cuba 🇨🇺 (@PresidenciaCuba) February 5, 2026
“Un diálogo como ese se puede construir; una relación entre vecinos, civilizada, que le podría aportar un beneficio mutuo a nuestros pueblos, a los pueblos de las dos naciones”, señaló el presidente cubano, al tiempo que subrayó que existen temas comunes a tratar, como la seguridad, la migración y la lucha contra el narcotráfico.
Díaz-Canel remarcó que la postura de diálogo sin presiones que defiende es “histórica” y de “continuidad”, ya que fue definida anteriormente por la principal figura política de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y por su predecesor, su hermano Raúl Castro. “Yo creo que es posible”, concluyó.
Desde diciembre pasado, el país no recibe combustible de manera regular, como resultado de las amenazas contra navieras, aseguradoras y países proveedores. Con esta estrategia se busca recrudecer el aislamiento a Cuba y generar temor entre potenciales socios comerciales.
“Estamos haciendo todas las gestiones para que el país pueda tener de nuevo abastecimiento de combustibles” -aseguró el mandatario cubano-. No renunciamos a ser soberanos… es muy condenable que una potencia con la dimensión que tiene Estados Unidos asome una política tan agresiva y tan criminal hacia una pequeña nación”.
La respuesta de la Casa Blanca
Horas más tarde, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió en declaraciones a la prensa que Cuba debería ser “prudente” en sus manifestaciones dirigidas al presidente estadounidense, Donald Trump, al sostener que “el Gobierno cubano está en las últimas y su país está a punto de colapsar”.
“El presidente siempre está dispuesto a ejercer la diplomacia y creo que eso es algo que de hecho está sucediendo con el Gobierno cubano”, afirmó Leavitt en referencia a un supuesto proceso de negociaciones, que desde La Habana han negado que se haya iniciado.
Sin embargo, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, aseguró este jueves en una entrevista con la cadena CNN que sí existieron “intercambios de mensajes” entre ambas partes “al más alto nivel”, aunque no precisó si se trata de negociaciones formales.
En paralelo, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, manifestó recientemente estar “sumamente preocupado” por la situación humanitaria en Cuba, ante la necesidad del país caribeño de importar petróleo, y volvió a reiterar el reclamo histórico de la Asamblea General para que Estados Unidos ponga fin a su embargo contra la isla.
En ese contexto, el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que impondría nuevos aranceles a cualquier país que envíe crudo a Cuba, en lo que aparece como una estrategia orientada a provocar el colapso del país.
A esta situación se suma la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que dejó más de un centenar de muertos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, y que derivó en el corte del flujo de hidrocarburos desde ese país hacia Cuba, que a cambio brindaba servicios médicos y de seguridad.
En este nuevo escenario, las tensiones entre Washington y La Habana se profundizaron, mientras numerosos países, organizaciones internacionales e incluso figuras como el papa León XIV reclamaron el inicio de un diálogo y el cese del hostigamiento de la Casa Blanca contra el pueblo cubano.
GS con información de Sputnik y Europa Press


