Naciones Unidas condenó este viernes las últimas operaciones israelíes que anticipan la expulsión en masa de cientos palestinos en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este, continuación de un patrón histórico que se aceleró a partir del genocidio perpetrado en Gaza desde octubre de 2023.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció una serie de episodios recientes, entre ellos el ocurrido el pasado 12 de enero, cuando fuerzas de seguridad israelíes irrumpieron en el campo de refugiados de Shufat y en el barrio de Kafr Aqab, al norte de Jerusalén, así como en las inmediaciones del campo de refugiados de Qalandia, en Cisjordania.
Como resultado de esos operativos, 25 palestinos fueron detenidos y 70 viviendas demolidas en acciones que, según la ONU, parecen formar parte de “preparativos para el desarrollo de varios asentamientos de gran envergadura en la zona”.
El organismo internacional también denunció que el 23 de enero las autoridades israelíes ordenaron el desalojo de residentes de 22 viviendas palestinas ubicadas en el barrio musulmán de la Ciudad Vieja de Jerusalén y en las zonas de Al Bustan y Batn al Hawa, en el barrio de Silwan, también en Jerusalén. Según la ONU, los habitantes de estas viviendas llevan dos meses recibiendo órdenes de desahucio, y existe el temor de que cientos de palestinos terminen siendo expulsados.
Israel continúa demoliendo infraestructuras en #Cisjordania. En enero demolieron unas 70 instalaciones que eran propiedad de personas palestinas. YA BASTA. Foto: @ochaopt pic.twitter.com/qOMXBcu5eb
— UNRWA.es (@UNRWAes) February 6, 2026
El portavoz del Alto Comisionado, Thameen al Kheetan, advirtió que estas “operaciones y planes de asentamiento” ponen “seriamente en peligro la viabilidad de un Estado palestino y la realización del derecho a la autodeterminación del pueblo palestino”. En ese sentido, recordó lo ocurrido el año pasado en el norte de Cisjordania, donde una operación israelí de expulsiones masivas derivó en la salida forzada de más de 32.000 personas de los campos de refugiados de Yenín, Tulkarem y Nur Shams.
De acuerdo con Naciones Unidas, todos estos episodios constituyen crímenes contra el Derecho Internacional, ya que el desplazamiento forzado de personas está expresamente prohibido. Además, el portavoz lamentó que estos incidentes estén marcados por “la violencia implacable de los colonos israelíes, con el apoyo y la participación de las fuerzas de seguridad”, mientras “los asentamientos israelíes continúan expandiéndose a un ritmo sin precedentes”.
En diciembre, y a modo de ejemplo, las autoridades israelíes lanzaron licitaciones para la construcción de más de 3.000 nuevas unidades de asentamiento en la zona comprendida entre tres de los principales centros urbanos palestinos: Jerusalén Este, Ramala y Belén. Ese mismo mes, el Gobierno israelí decidió establecer 19 nuevos asentamientos, incluidos aquellos ubicados en los alrededores de los campos de refugiados desalojados en el norte de Cisjordania.
A este escenario se suma el derramamiento de sangre palestina. Naciones Unidas pudo verificar que, desde el 7 de octubre de 2023, fuerzas y colonos israelíes asesinaron a 1.054 palestinos en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental. Doce de esas muertes se produjeron dentro de Israel.
GS con información de Europa Press


