A poco más de cuatro meses del inicio del Mundial 2026, una de las selecciones más fuertes del último ciclo quedó envuelta en un sacudón inesperado. Marruecos, semifinalista en Qatar 2022 y una de las grandes banderas del fútbol africano, podría quedarse sin el entrenador que marcó una era.
La noticia sorprende por el momento en el que aparece: con el torneo a la vuelta de la esquina, los cambios drásticos suelen ser un riesgo enorme, incluso para equipos consolidados.
En este caso, el foco está puesto en una decisión que ya llegó a la Federación… y que todavía no tiene respuesta definitiva.
La renuncia de Walid Regragui y el motivo que lo empujó
Según la información difundida por Footmercato, Walid Regragui presentó su dimisión ante la Federación marroquí tras un golpe deportivo que dejó heridas profundas: la derrota en la final de la Copa Africana de Naciones.
El trasfondo no es menor. Marruecos perdió el título en su propia casa, y lo hizo en un partido con un desenlace que todavía genera bronca: el equipo tuvo la chance de ganarlo en el último minuto del tiempo reglamentario, pero Brahim Díaz falló un penal clave.
Después, el encuentro se definió en la tanda desde los doce pasos, donde el conjunto dirigido por Sadio Mané terminó imponiéndose.
La Federación no respondió… y el calendario mete presión
Por el momento, la Real Federación Marroquí de Fútbol no aceptó la renuncia, lo que abre un escenario de tensión interna a días de una etapa crucial de preparación.
La situación tiene un condimento inevitable: Regragui está considerado como uno de los grandes responsables del salto histórico del combinado nacional, no solo por lo de 2022, sino por el crecimiento sostenido que mostró el equipo desde entonces.
Sin embargo, el propio técnico habría hecho su balance personal y decidió dar un paso al costado, a pesar de que el Mundial está cada vez más cerca.
El grupo del Mundial 2026 y el problema de cambiar ahora
Más allá del ruido interno, lo cierto es que Marruecos tiene por delante un reto mayúsculo. En el Mundial 2026, integra el Grupo C junto a Haití, Escocia y Brasil, una zona que no admite margen de error.
Por eso, la posible salida del entrenador en esta etapa no solo sería un golpe simbólico: también podría afectar directamente al funcionamiento, a la cohesión del vestuario y al plan táctico con el que Marruecos venía trabajando.
En un torneo corto, cualquier detalle se paga caro. Y perder al líder del proyecto en la recta final puede ser el peor de los escenarios.
Marruecos, ante una decisión límite
Con el reloj corriendo, la Federación deberá elegir entre dos caminos: sostener a Regragui y apagar el incendio, o aceptar su salida y buscar un reemplazo con el tiempo justo.
Lo que queda claro es que, a meses del Mundial, Marruecos ya vive una crisis que nadie esperaba… y que puede cambiar por completo el mapa del torneo.


