El gobierno rosarino, lejos de aquellas gestiones de los socialistas Binner o Lifschitz, arremetió contra un espacio que le pertenece al conjunto de los rosarinos. Tres Ecologías había sido otorgado a un amplio grupo de productores y cooperativas para desarrollar “comercio justo”, a partir de buenas prácticas de producción y comercialización. El espacio es administrado con honestidad, cumpliendo con creces su cometido y añadiendo un fuerte componente cultural y formativo. Comida sana, ropa y objetos artesanales de calidad, libros de un diverso espectro ensayístico y literario, una radio abierta, presentaciones de todo tipo, talleres de formación, propuestas infantiles. Es todo eso lo que pretende llevarse puesto un gobierno a la deriva como el rosarino. Su gestión es mala por donde se la mire y, al parecer, interpelado por los vientos libertarios, ahora pierde tiempo y recursos de los contribuyentes en su propia “batalla cultural”. El intendente Pablo Javkin, un personaje de lo más característico de la “casta política”, de ideas y colores partidarios cambiantes al son de sus posibilidades de ascenso político, fue reelecto en 2023 gracias al arrastre provincial de la candidatura de Maximiliano Pullaro, por apenas un punto y medio no cedió la intendencia a propuesta renovadora de Ciudad Futura.
Tras la intensa experiencia social de 2001 (entre crisis y creatividad), el gobierno de Hermes Binnner había creado la Subsecretaría de Economía Social (2003) y diez años después, durante el gobierno socialista de Mónica Fein, se comenzó a discutir el uso de un galpón que se encontraba abandonado, frente al río, muy cerca de Bajada España. Tas dos años de debate, se avanzó con la propuesta de la Red de Comercio Justo del Litoral y el Encuentro Nacional de Economía Solidaria, para el uso de ese espacio con el objetivo de promover la circulación económica solidaria pensada desde una perspectiva ecológica, de ahí su nombre de Tres Ecologías. Finalmente, en 2015 se firmó un “Convenio de Permiso de Uso Precario” entre el Estado local (a través de la mencionada secretaría de economía solidaria) y las organizaciones: Mercado Solidario, Centro Ecuménico Poriajhú, Almacén Ambulante (luego, cooperativa Encuentro de Productores Rurales) y la cooperativa de trabajo Encuentro (de mujeres). En 2016 Tres Ecologías fue declarado de Interés municipal por unanimidad en el Consejo Deliberante de Rosario
El convenio, de algún modo, se inscribe en una saga de la historia reciente que transformó la ciudad de Rosario. Por ejemplo, en unos silos del puerto se hizo el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (MACRO), en los galpones cercanos al Monumento a la Bandera se armaron el Centro de la Juventud, el Centro de Expresiones Contemporáneas y el Galpón 11 (para recitales). Otros espacios fueron cedidos a grandes proyectos como el Colegio Español y Centro Cultural Parque de España (con apoyo de España). Uno de los galpones cercanos a Tres Ecologías, bajo la égida de la Secretaría de Cultura alberga la Isla de los Inventos, parte del Tríptico de la infancia, pensado por Chiqui González una importante referente de la cultura nacional. Por eso contrasta la actitud del gobierno de Javkin, justamente, yendo en sentido contrario a lo que se viene haciendo bien. No está de más el paralelismo con el gobierno de Milei a nivel nacional: no tiene un solo proyecto constructivo que involucre a la sociedad desde su diversidad productiva y cultural, más bien, se dedica a destruir patrimonio, desactivar posibilidades, atacar buena parte de lo construido con mucho esfuerzo y honestamente.

Tres Ecologías es un ejemplo de articulación democrática entre personas organizadas de la sociedad civil (en cooperativas, asambleas, emprendimientos) y un Estado permeable, que, sin abandonar sus mañas, no se cierra sobre sí mismo. ¡Qué mejor respuesta en una época de pérdida de credibilidad de las instituciones públicas! La sociedad participando activamente, tanto para controlar la administración de los recursos públicos, como para crear y sostener experiencias beneficiosas para el conjunto. Los políticos y ciertos actores del sector privado que buscan a toda costa terminar con estas experiencias autogestivas -de democracia ampliada- suelen transformar lo que pertenece a todos en negociados espurios… Su forma de razonar es el cénit de la corrupción: un lugar frente al río es para ellos un potencial negocio inmobiliario, un espacio que no está orientado por el lucro es visto como un “desperdicio”, un lugar como el Mercado del Río, donde debía funcionar una fábrica social textil (por orden de la propia subsecretaría de economía Social) deriva en un patio de comidas concesionado a firmas privadas… Siempre una buena concesión puede alimentar algunos bolsillos interesados, no es muy difícil advertirlo.
Contraviniendo una historia reciente de construcción social e institucional, el pasado 30 de enero el gobierno de Javkin actúo ilegalmente, desconociendo un contrato vigente entre la municipalidad y las organizaciones a cargo de Tres Ecologías, dispendiando recursos municipales y policiales para irrumpir de manera violenta, romper la puerta de un espacio que, es bueno reiterar, pertenece al conjunto de los rosarinos, y cambiar la cerradura para luego establecer una guardia en el lugar. De pura casualidad algunos de los integrantes de Tres Ecologías pasaban justo cuando los propios agentes estatales. Por orden de la gestión, estaban a punto de robarles toda la mercadería del lugar. Es curioso describir un hecho semejante, ¿cómo lo relatarían los medios sensacionalistas que suelen gastarse la lengua lamiendo las botas de este tipo de gobiernos? ¿Serían capaces de llamar “delincuente” o “chorro” al máximo responsable de la actual gestión rosarina? ¿El Estado se vuelve ocupa? En realidad, es más preciso hablar del Ejecutivo, ya que el poder judicial, siendo parte del Estado, podría actuar de oficio. Pero, ¿cuál es el verdadero oficio de los funcionarios judiciales? Por otro lado, cabe preguntarse si la figura de tenencia o uso “precario” de un espacio público legitimada en un documento oficial (sea un convenio o una resolución ministerial o municipal), no deja ver un problema de origen, más allá de la lectura sintomática que podríamos hacer de ello.
Hay un sector de la política que utilizó arteramente la bronca legítima de una parte de la población por la corrupción en el Estado, por la distancia entre representantes y representados, por la dificultad para resolver cuestiones económicas y de funcionamiento que empeoran la vida cotidiana. De Milei a Llaryora, de Bullrich a personajes menores de la política como Javkin, entre muchos otros, muestran con sus actos un enorme desprecio por esas mismas personas. Lamentablemente, los tiempos de los pueblos corren por detrás y el costo político para los responsables se hace esperar más de la cuenta, pero el escarmiento (como decía un ambiguo General y presidente) finalmente truena. Por ahora, el sufrimiento, la angustia y la injusticia tensan las vidas de quienes vienen sosteniendo hace más de una década el espacio y le quitan toda una trama vincular, afectiva y productiva a la ciudad de Rosario. Mientras tanto, Javkin vacaciona… ¿descansa de los desalojos en el barrio de Saladillo, donde se incumple con un plan de vivienda?, ¿descansa del pleito con el Colegio de arquitectura y Urbanismo tras la cancelación unilateral de un concurso nacional para una obra a realizarse en los Silos Davis (MACRO)? ¿Descansa de contrataciones directas como la del Museo Castagnino? Por no mencionar cuestiones más espesas ligadas a los negociados inmobiliarios y las redes del narco…
Tres Ecologías es un espacio muy querido y frecuentado por los rosarinos y habitantes de otras provincias y de la Ciudad de Buenos Aires y, de hecho, la reacción a semejante atropello no se hizo esperar. Son innumerables las expresiones de solidaridad de un amplio espectro político y social, de artistas y de agrupaciones de toda estirpe, de sindicatos e incluso de integrantes de diverso color político en el Consejo Deliberante rosarino. Tuvieron lugar asambleas muy voluminosas, radios abiertas, ferias callejeras y una sorprendente repercusión en las redes con publicaciones que se acercan al medio millón de vistas. A las prácticas antidemocráticas, en gran medida ligadas a la voluntad autocrática y la corrupción más obscena (basta inventariar los casos de corrupción del gobierno de Milei, casi un récord en tan poco tiempo), la avanzada fascistoide de la que somos testigos, se las combate no siendo cómplices ni silentes, se las repudia desde la calle, desde el periodismo y las redes, desde todas las expresiones culturales y sociales, y desde la política institucional. Es legítimo y legal no permitir que le roben al pueblo rosarino y, por transitividad, a todos los habitantes de nuestro país que lo visitan, el Almacén Tres Ecologías.
El autor es ensayista, docente e investigador (UNPAZ, UNA, IIGG-UBA), codirector de Red Editorial. Autor de Sátira y política. Diario de la Argentina de Milei (con Adrián Cangi), La inteligencia artificial no piensa (el cerebro tampoco) (con Miguel Benasayag), Nuevas instituciones (del común), entre otros. Colabora con diario Perfil y Tiempo Argentino, publica artículos y trabajos de investigación en revistas locales y extranjeras. Integra el IEF de la CTA A.


